El testamento de Palomo Linares

El testamento de Palomo Linares

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Los tres hijos acatarán lo que les corresponda y más cuando, según íntimos del diestro, parece ser que no dejó nada escrito

Desde que José Lozano se fijó en el arte de Sebastián Palomo Linares la carrera del torero de Linares fue un no parar de éxitos y triunfos. Fue su descubridor y también su maestro y persona de confianza para todo hasta el punto que siempre confió en los hermanos Lozano para invertir las cuantiosas sumas que generó durante sus años como matador.

No hay que olvidar que en compañía de El Cordobés recorrieron todas las plazas de España llenando de aficionados sus tardes y enfrentándose a los empresarios taurinos en u gesto que muchos vieron de lo más torero. Por eso Palomo montó hasta una ganadería con los Lozano que solo dividió cuando decidió casarse con Marina Danko y crear su propia familia. Había llegado el momento de separarse y evitar problemas en el futuro. Pero los consejos y el apoyo de los Lozano nunca faltaron y de ahí que en los momentos duros, cuando había que echar un capote, el diestro recurriera a ellos hasta el punto de que su finca de Seseña, El Palomar, figura como propiedad de los Lozano a pesar de que era su hogar y donde crecieron sus hijos.

Como tantos toreros, hizo buenos y malos negocios pero lo cierto es que a día de hoy no poseía ninguna propiedad a su nombre y de ahí que su herencia sean sus cuadros y sus pertenencias personales ya que tampoco disponía de cantidades económicas abultadas en sus cuentas bancarias y vivía muy bien pero sin que existiera un millonario patrimonio detrás. Con sus primeros sueldos lo primero que hizo fue comprar una casa en Linares para sus padres que regaló a sus hermanos.

El apartamento de Diego de león donde se instaló Marina tras el divorcio está a nombre de una sociedad que tiene su hijo Miguel y el tesoro de la corona, El Palomar, es sabido que es de los Lozano que no dudarán en sacar a la venta esta finca que cuenta con cerca de 200 hectáreas. «Los Lozano son gente muy seria y de palabra y estoy seguro que sabrán arreglar esta situación con los hijos en cuanto vendan la finca», asegura un amigo del mundo taurino.

Ante este panorama se da por sentado que los tres hijos acatarán lo que les corresponda y más cuando según íntimos del diestro parece ser que Sebastián no dejó testamento escrito -como buen torero era muy supersticioso con esas cosas- y eso es algo «que al final beneficia a sus hijos porque tal y como era el distanciamiento que había con ellos estoy seguro que no les hubiera señalado nada», insiste esa fuente.

 

ABC 29-04-2017

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