El contenido típico, aunque no el único, de un testamento son la cláusulas en las que el testador distribuye sus bienes entre diversas personas mediante el nombramiento de herederos y legatarios.

El heredero es aquella persona designada por el testador en el testamento para recibir la totalidad o una cuota de los bienes de la herencia. El heredero no sólo recibe los bienes de la herencia sino que también responde con sus propios bienes de las deudas de la misma, salvo que haya aceptado la herencia a beneficio de inventario.

El legatario es aquella persona designada por el testador para que reciba uno o varios bienes concretos de la herencia. A diferencia del heredero, el legatario no responde de las deudas de la herencia.